Así nació Band Manager

Para empezar, nos presentamos: somos Teo Atienza y Andrea Estarelles, músicos desde muy pequeños, y construimos Band Manager como el sistema de gestión de nuestra propia sociedad musical. Hoy lo utilizan diferentes sociedades musicales de la Comunidad Valenciana y vamos a contarte como empezó todo esto.

La banda de La Unió de Sollana en las fiestas patronales de 2026.

Band Manager está hecho por músicos y para músicos. Y no es una frase de marketing, es la pura realidad. Ambos tocamos desde pequeños (Teo, la percusión; Andrea, la flauta) y crecimos juntos en la banda de nuestro pueblo. En 2022, después de muchos años como músicos, fundamos —junto a más de 50 músicos y cerca de 200 socios— una nueva sociedad musical: La Unió de Sollana (y actualmente, además, formamos parte de su Junta Directiva).

Y aquí es justo donde empezó Band Manager: siendo una intranet de nuestra propia sociedad musical. Así es que esto no es un post de producto sin más, es nuestra historia.

Una historia que empieza con la intención de gestionar mejor nuestra sociedad musical y su escuela de música... y que nos llevó darnos cuenta que es un problema compartido por muchas otras sociedades.

Actualizado: 30 de agosto de 2026.

Lo que se ve desde dentro de una sociedad musical

Hay una diferencia enorme entre "conocer una sociedad musical" y "estar dentro de una sociedad musical". Desde fuera, todo se ve muy fácil; pero formar parte de una sociedad musical y, además, estar dentro de su Junta Directiva, te descubre todos sus entresijos: la reunión de cada semana, toda la documentación archivada en una carpeta de anillas, el tesorero que se sabe de memoria quién ha pagado y quién no, un Excel que se pasa por correo y del que acaban existiendo tres versiones distintas…

Todo eso lo vimos aquí, en Sollana, en nuestra propia casa, y puede resumirse en una frase: gente muy válida, con muchas ganas de trabajar, pero pocas herramientas para hacerlo en condiciones.

Pero lo importante es que aquello funcionaba. Las cuentas cuadraban y los conciertos salían. El problema es otro: media entidad vive en la cabeza de una persona… y normalmente esa persona es un voluntario que, muchas veces, hace el trabajo después de hacer sus ocho horas diarias (o incluso después de cenar o de acostar a sus hijos). Y el día que esa persona lo deja —y ese día siempre llega— se irá con ella buena parte de lo que la sociedad musical sabe sobre sí misma.

Esto, en España, no es un caso aislado. Según la Confederación Española de Sociedades Musicales, hay más de 1.300 sociedades musicales federadas —el 86% del total del país—, 110.000 músicos, 120.000 alumnos en su red de escuelas de música y más de 12.000 directivos voluntarios que realizan su labor de forma totalmente altruista. Doce mil personas sosteniendo entidades centenarias en su tiempo libre. Solo en la Comunitat Valenciana, la FSMCV agrupa 546 sociedades musicales, 60.000 alumnos y más de 200.000 socios.

Este es el sector al que pertenecemos. Y hasta el momento, no habíamos encontrado ningún programa de gestión que solucione de manera ágil y con garantías todas las necesidades que tiene una sociedad musical.

Nueve de cada diez sociedades musicales, pendientes de un Excel

Antes de contártelo... una pausita ¡Para que nos pongais cara! Nosotros somos Teo y Andrea (pero falta una tercera pata de Band Manager —Rubén—, a quien quizás también conozcáis pronto 🙂).

Teo y Andrea, co-fundadores de Band Manager.

Lo primero que hicimos fue resolver lo nuestro (aquella intranet primigenia). Lo segundo fue preguntarnos si éramos un caso raro. Y no lo éramos: de las diez primeras sociedades musicales con las que hablamos, nueve se gestionaban con un Excel y una carpeta de Drive, en el mejor de los casos.

No eran entidades pequeñas. Todas tenían su escuela de música. Todas tenían centenares de socios y de alumnos. Es decir: centenares de personas con sus respectivas cuotas, mensualidades, matrículas y domiciliaciones bancarias… Todo sostenido por una hoja de cálculo que alguien mantiene manualmente y de la cual, casi siempre, solo hay una copia.

Y la combinación Excel+Drive es casi el mejor de los casos, porque por debajo de esto solo hay una libreta, decenas de correos cruzados… y la memoria del secretario o el tesorero.

Solo un detalle concreto, por poner un ejemplo: en alguna sociedad musical, la referencia de cada mandato SEPA era el DNI del socio. Es cómodo, es único y no se repite nunca. También es un dato personal viajando dentro de un fichero que pasa por el banco y que puede abrir cualquier que tenga el archivo delante. Cuando montamos Band Manager decidimos que ninguna referencia de mandato nueva llevaría un DNI dentro. Y no es tanto que alguien lo estuviera haciendo mal… es que nadie se había parado nunca a explicarle a la persona encargada cuál es la mejor forma de hacer un mandato SEPA.

En qué nos equivocamos

Allá van algunas de las cosas que dimos por supuestas al empezar a construir Band Manager… y resultaron ser falsas.

Creíamos que la adopción sería inmediata. Este es el error grande. Dábamos por hecho que, si las ventajas se ven desde el primer minuto, la decisión se toma sola. Pues no. La respuesta inicial ha sido buena, pero seguimos encontrándonos con miedo a cambiar incluso donde el beneficio es evidente. Y tiene toda la lógica del mundo: en una entidad centenaria, quien propone el cambio responde de él ante la asamblea de socios, y el sistema de siempre —por muy arcaico que sea— tiene una virtud enorme, que es que lleva veinte años sin explotar. Eso no se resuelve con una demo mejor, sino acompañando y resolviendo cualquier duda que la Junta Directiva tenga antes de lanzarse a utilizar Band Manager.

Creíamos que la escuela de música era un módulo pequeño. Pensábamos que una sociedad musical era, sobre todo, socios y cuotas, y que la escuela sería una pestaña más. ¡Error! Es al revés 😵‍💫 Para muchas entidades la escuela es donde está el volumen de trabajo real: matrículas, horarios sin choques de aula ni de profesor, mensualidades, descuentos por familia, altas y bajas a mitad de curso, estudios libres y estudios reglados… Al final, esta parte ha acabado siendo la mitad del programa.

Creíamos que el fichero del banco sería un estándar. Dimos por hecho que la conciliación bancaria se resolvería leyendo un CAMT.053, que es el formato internacional. Cuando abrimos el extracto real de una sociedad musical española, byte a byte, era un cuaderno 43: la norma que usa la banca española desde hace décadas. 'Houston, tenemos un problema'… y a rehacerlo entero 🙆‍♂

No pensamos que la competencia sacaría los dientes. ¡O al menos no tanto pronto! En los pocos meses de vida que tiene Band Manager, empresas que hacen programas similares, o al menos relacionados con nuestro sector, ya han llamado a nuestra puerta... con ofrecimientos diversos. De momento, emprendemos el camino solos. ¡Veremos que nos depara el futuro!

Lo que no sabíamos que estaba pasando

Hay un cambio generacional en marcha en el tejido musical valenciano, y eso no lo habíamos visto venir.

En las juntas directivas está entrando gente más joven, y llega con una idea muy clara: la forma en la cual se ha venido gestionando todo puede que no sea la más óptima, con las posibilidades que tenemos hoy en día. Porque una sociedad musical es patrimonio cultural de su localidad. Y algo tan característico de nuestra identidad no tendría que depender de que alguien borre sin querer una fila de un Excel.

La parte positiva que nos hemos encontrado por el camino: a esta gente no hay que convencerla de nada. ¡Ya lo saben! Lo que no tenían, hasta ahora, era la herramienta que necesitaban 😎

Qué hace Band Manager hoy y qué todavía no

La decisión que más ha marcado el producto es una que quizás no se ve tan a simple vista: la sociedad musical y su escuela de música en el mismo sitio. No queríamos dos programas que se conectaran, ni un programa para asociaciones al que se le añade una pestaña de alumnos. La misma persona puede ser socia, madre de un educando y músico de la banda, y solo debería estar dada de alta una vez.

Pero aquí, además, queremos contarte la parte que no suele aparecer en la web de ningún producto: qué no hace (de momento, porque quién sabe…) nuestro programa. Actualizado a agosto de 2026:

¿Qué es?

¿Lo cubre Band Manager?

La sociedad musical: socios, cuotas, comunicaciones e instrumentos.

La escuela de música: matrículas, horarios, mensualidades y evaluación.

El cobro de las cuotas y mensualidades por domiciliación SEPA.

La contabilidad y el cierre del ejercicio.

No Eso es trabajo de vuestra gestoría.

La facturación verificable (Verifactu).

No… con matices 😉

Ese “con matices” que lees en la última fila de la tabla merece un poco más de explicación, porque es la duda del año en el sector: Band Manager no emite hoy facturas verificables. Si tu entidad está obligada, de momento necesitarás un sistema de facturación que sí las haga. Pero en unos días publicaremos un artículo entero sobre a qué tipo de ingresos de una sociedad musical le aplica realmente Verifactu y a cuáles no… porque nuestra impresión es que a buena parte de vosotros no os aplicará.

¿Tu sociedad musical tiene estos problemas?

Este blog va a intentar hacer una cosa concreta: contestar las preguntas que se hace un martes por la noche un presidente, un secretario, o cualquier miembro de la Junta Directiva de una sociedad musical: cómo se monta una remesa SEPA de las cuotas, qué hacer cuando un socio no paga, qué datos hacen falta de verdad para domiciliar un recibo, cómo se organizan fácilmente los horarios de una escuela de música

En septiembre, sin ir más lejos, nos meteremos de lleno en las matrículas de una escuela de música, y también aprenderemos a hacer en dos clics una remesa SEPA de las cuotas de socio. ¡Verás qué fácil!

Si tu sociedad musical tiene alguno de los problemas que cita este artículo —o uno que no está pero debería estar—, escríbenos y vemos cómo podemos ayudarte.